Han tenido que pasar cuatro años, para que, mientras veía una carrera una carrera de F1, me quedase completamente blanco. La última vez fué con el accidente que tuvo Fernando Alonso en 2003 en el circuito de Brasil, parecía que se había matado. Pero hoy ha sido peor, el coche de Robert Kubica ha salido volando literalmente, se ha chocado contra un muro a más de 300 km/h, ha dado 3 vueltas de campana con el coche partido por la mitad, atravesando la pista, y luego se ha chocado con el muro contrario. Además no ha sido una repetición, porque justo en ese momento lo estaban poniendo a él en la tele, y me he quedado completamente paralizado, el piloto no se movía, yo ya me pensaba lo peor…

Pasaron 10 minutos y por fin dieron una noticia, el piloto se encontraba bien y su vida no corría peligro, pero era lo último que me hubiese imaginado, en ese momento hasta se me saltaron las lágrimas, durante 10 minutos la carrera no me importaba nada, sólo quería saber que pasaba con el piloto. Al final de la carrera han dicho que estaba en el hospital y sólo se había roto una pierna, pero viendo las imágenes y viendo el desenlace, uno vuelve a creer en los milagros. Simplemente increíble…

 Actualización

He aquí un video del accidente, si no lo habíais visto, ahora entenderéis el mal rato que pasamos todos, esta mañana han dicho que ni siquiera tiene la pierna rota, y que seguramente pueda correr el domingo que viene en Indianápolis, alucinante lo mucho que ha aumentado la seguridad de los monoplazas, hace 10 o 15 años éste señor no hubiese vivido para contarlo, y ahora la parte del coche en la que se encuentra el piloto es prácticamente indestructible y no le ha pasado nada a pesar del golpe…